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Synopsis

La evidente exclusión de la mujer de la esfera pública y las funciones sociales que le son asignadas ha dejado su huella por omisión en una lamentable ausencia de estudios que sirvan como referencia a un análisis histórico de su comportamiento criminal, quedando éste condicionado por una doble posición social, como mujer y como delincuente, una marginación específica dentro de otra genérica.

Y aunque delincuencia femenina ha habido desde los orígenes de la humanidad, debido a su escasa importancia numérica en relación al varón y al trato de que la mujer delincuente ha sido objeto, no se ha prestado hasta ahora atención histórica al modo de criminalidad femenina, quedando esta disfrazada bajo una anormalidad institucionalmente legitimada, y es que tan lejos quedaba el delito femenino de su consideración legal que era frecuente que en delitos cometidos por mujeres que no comportaban una notoria gravedad (homicidios) o evidente alteración pública (delitos contra la honestidad) la propia justicia dejaba frecuentemente en manos del marido, padre o hermano la ejecución del castigo y ella prefería cerrar los ojos.

Todo esto ha provocado un supuesto olvido en el estudio de la criminalidad femenina, tanto a nivel teórico como en la práctica de las investigaciones científicas dentro del campo de las ciencias penales.


Actualmente se aprecia una notoria importancia e interés en la investigación y estudio sobre la mujer y la mayoría tiene como objetivo primordial un conocimiento más exhaustivo y profundo de las desigualdades que todavía hoy padece la mujer, sin embargo este renovado interés no ha llegado a las prisiones porque la encarcelación femenina, minoritaria y desconocida, nunca ha despertado sino un interés moderado entre los investigadores y los profesionales, enmarcando su estudio en las investigaciones sobre los hombres encarcelados.

Pero esta práctica no es actual y las presas son olvidadas e indocumentadas por la historia, haciendo difícil seguir su pista en los textos penales y penitenciarios como si el muro de invisibilidad que siempre ha generado y siguen generando en torno suyo las prisiones, hubiera tenido su reflejo en el campo de los estudios académicos y sociales, confluyendo de esta manera dos grandes vectores de olvido en la historia: las prisiones y las mujeres.
Biografía del autor
Doctora en Sociología, especializada en desviación social y género. Especialista en Investigación Criminal. Apasionada de la justicia y la igualdad. Intentando continuar la estela de las grandes mujeres y excepcionales penalistas Doña Concepción Arenal y Doña Victoria Kent en la creencia de que el delincuente (y la delincuente) es una persona y por ello su comportamiento y sus necesidades deben ser estudiados, conocidos y de ser posible (en la medida de lo posible) dar una respuesta y solución.

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